¿Te queda el saco?

Alzar la voz y/o gritar ante las conductas inadecuadas de sus hijos,  repetir demasiado las instrucciones, en lugar de tomar medidas cuando los hijos desobedecen y ceder ante los lloriqueos y las súplicas, son las prácticas de crianza más frecuentemente encontradas en las familias venezolanas, según un estudio realizado a los padres asistentes a un taller de “Habilidades para la vida” dictado por la organización Prevención sin límites.

En este estudio, se destaca la siguiente información:

* Los padres señalaron olvidar cómo era su comportamiento de niños y reconocieron que haciendo el ejercicio retrospectivo, pueden comprender mejor las conductas que sus hijos muestran ante ciertas circunstancias.

* La rutina se identificó como uno de los principales elementos que interfiere en el desarrollo de una adecuada relación padres-hijos

* La angustia y desesperación por las conductas inadecuadas de sus hijos, son frecuentemente  experimentadas por los padres.

* La mayoría parece tener desacuerdo con sus parejas (unidas o no) con respecto a los patrones de crianza a seguir con sus hijos , dando cabida a la presencia de la trampa del villano (demasiado duro), la víctima (el niño) y el salvador (demasiado blando).

Pero no te preocupes, si estás leyendo este artículo probablemente estás interesado en mejorar en tu rol de padre (madre) y ese es el primer paso para lograrlo.

La investigación mencionada concluyo que:

  • El cambio de las conductas de los hijos depende del cambio inicial de los padres y sus propias creencias  “es definitivamente romper con los propios esquemas que uno tiene…es difícil pero me di cuenta, que si lo hago mi hija se comporta mejor”
  • Hay un beneficio costo-valor asociado a la atención oportuna que se hace de las necesidades de los hijos, es decir, que atender a los hijos cuando éstos lo solicitan adecuadamente independientemente de la actividad que realice el padre, significa evitar la manifestación de conductas problemas (resalta la comunicación efectiva)
  • Cuando se establecen normas claras y se está más atento a reconocer  las conductas positivas de los hijos, el ambiente en el hogar es armonioso
  •  El uso del reconocimiento es sencillo, eficiente y económico “a mi hija de un año sólo con dibujarle una carita feliz en la mano fue la gloria para ella…no pensé que a su edad una cosa como esa pudiera significar tanto”
  • Cuando se cuenta con disposición y constancia en el uso de una técnica conductual, el resultado es positivo.
  • Gritar es innecesario, es más eficiente que el padre se aplique un tiempo fuera de unos pocos minutos para evitar que la violencia se haga presente.

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